¿Hacia un diploma estatal de danza del vientre?
Gracias a Ingrid FACORAT por hablarnos de su trayectoria como bailarina oriental, pero también por evocar las discusiones que se están llevando a cabo en favor de la creación de un diploma estatal de danza del vientre.
Usted es miembro de un grupo de trabajo que tiene como objetivo crear un diploma estatal de danza del vientre. ¿Cómo surgió esta idea y por qué?
La creación de un diploma estatal es un tema recurrente en las discusiones entre las bailarinas orientales. Los últimos confinamientos han sido una oportunidad para intensos intercambios en la comunidad. Después de fuertes discusiones, hemos decidido abordar este proyecto creando un colectivo, al que todavía es posible unirse: https://collectif-do.fr/
¿Por qué un diploma estatal? El diploma estatal es una garantía de calidad en el contenido pedagógico y garantiza una base de conocimientos para los futuros profesores. De hecho, a menudo algunos aspectos se enseñan poco o nada en las clases de danza del vientre: música, historia, anatomía, pedagogía... Sin embargo, la mayoría de los profesores de danza oriental comienzan actualmente sin esos conocimientos que nos parecen esenciales.
Gracias al diploma estatal, la danza del vientre será enseñada en los conservatorios y así los profesores que lo deseen podrán tener el estatus de funcionario mucho menos precario que el actual para la mayoría de ellos.
El diploma del Estado nos permitirá acceder a fondos/subvenciones para la creación coreográfica, por ejemplo.
¿Cuál es el estado actual del proyecto y cuáles son los próximos pasos previstos?
La primera etapa del proyecto es federar la disciplina. Por eso empezamos creando el colectivo. Invitamos a todos los que practican la danza del vientre a unirse: estudiantes, profesores y profesoras, bailarines y bailarinas. El proyecto tendrá entonces credibilidad ante las instituciones: es el punto de partida que sentará las bases para el futuro. Le estamos poniendo mucha energía porque es una etapa crucial. Entonces podremos proponer y discutir el proyecto con las autoridades competentes.
¿Cuál es su trayectoria como bailarina de danza del vientre y qué ha despertado su pasión por esta actividad?
Descubrí la danza oriental en una estructura multidisciplinaria en la que estaba inscrita. Tras varios años de práctica, la pasión creció lentamente y finalmente se impuso en mí. La danza del vientre me permitió reapropiarme de mi cuerpo, liberarme de complejos y de realizarme. Es una danza que deja mucho espacio para la interpretación y la evocación de la personalidad. Su riqueza y diversidad permiten a cada uno encontrar el estilo que le conviene y un amplio espacio de expresión.
¿Cómo llegó a enseñar la danza del vientre y qué le gusta de esta actividad?
Después de 6 años de aprendizaje en clases semanales de danza oriental y de varios talleres de perfeccionamiento con profesores franceses y extranjeros, volé a Egipto. Descubrí entonces la danza del vientre en su cuna e hice varios cursos intensivos. De regreso a Francia, decidí lanzarme y dar clases de danza oriental con el apoyo de mi maestra en ese momento. Durante esta experiencia, me gusto ver a los alumnos evolucionar y realizarse plenamente porque para muchos de ellos la danza del vientre contribuye a su desarrollo personal. También me permitió transmitir y compartir mi pasión y me obligó a cuestionarme y a superarme constantemente para dar lo mejor de mí misma.
¿Qué aspira hacer el resto de su carrera en el campo de la danza oriental?
Sigo y deseo seguir bailando tanto como sea posible. También decidí en el 2020 dejar de dar clases para dedicarme a resaltar la danza oriental. Quiero hacer brillar la danza y elevarla al nivel de arte que se merece. De ahí la creación de espacios de intercambio entre bailarinas como «Café el Fishawi» desde 2017 y el «Café Chicha» durante el confinamiento y ahora, el colectivo para la creación del diploma de estado.
Complete estos enunciados...
Si fuera un estilo de danza del vientre, sería… el Baladi: la esencia y el alma egipcia pura.
Si fuera otra bailarina de danza del vientre, sería… Tahia Carioca: elegante, con clase, orgullosa.
Si fuera una melodía musical de danza del vientre, sería… «Alf leila wa leila»: para que el placer de bailar dure noche tras noche.
Si fuera un espectáculo de danza del vientre, sería… «Tierras de Egipto»: para revivir esos momentos de camaradería una y otra vez.
Si fuera un traje o prenda de danza del vientre, sería… una chilaba blanca en algodón: sencilla, pura y auténtica.
Si fuera un accesorio de danza del vientre, sería… un Assaya (el bastón): por la fuerza que simboliza este accesorio.
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