Compaginar la vida de bailarina de danza del vientre con la de mamá

Gracias a Kaouther por haber respondido con sinceridad y emoción a nuestra entrevista y compartir con nosotros su amor por su bebe, y por la danza del vientre.

Usted es bailarina y profesora de danza del vientre reconocida internacionalmente pero también una madre joven, ¿cómo vivió su embarazo mientras continuaba con su actividad?

Mi embarazo estuvo bien. Bailé y realicé todos mis cursos parisinos hasta el día anterior al parto. ¡Qué aventura!
Con respecto al escenario, cumplí con todos mis desplazamientos al extranjero hasta los 6 meses de embarazo. Bailé embarazada en el escenario en Suiza, España, China, y Malasia. Por supuesto, es una aventura fisiológica y psíquica que varía de una mujer a otra, así que hoy soy consciente de que estoy en deuda con mi cuerpo por haberme permitido vivir todas esas aventuras inolvidables y bailar en el escenario al otro extremo del mundo con mi bebé.
En Malasia fue el último espectáculo antes de mi parto y a 6 meses de embarazo, los vuelos de largas horas, los hoteles, la descompensación horaria, la realización de las prácticas, las evaluaciones de las competencias, quedarse despierta hasta tarde, levantarse temprano, se estaba volviendo muy difícil y yo quería estar tranquila para continuar mi embarazo.
Mis alumnas parisinas y sus espectáculos de danza del vientre se convirtieron en mi prioridad. Eran adorables y muy indulgentes. Mis asistentes me ayudaron bastante cuando mi embarazo progresaba y les agradezco mucho. Durante los cursos, a veces podía sentarme como los viejos maestros; con un palo y por medio de una asistente, hacer repetir el ejercicio que acababa de enseñar. Estuve ausente después del parto durante 10 días. Cada asistente conocía exactamente el trabajo que le había dejado para hacer con cada clase y los diferentes niveles. Además, tuve la suerte de haber sido mimada por mi novio durante todo mi embarazo, ¡eso cuenta mucho!
kaouther-bellydance-costume-danse-orientale.jpgCuando regresé, las chicas me llenaron de amor y estábamos listas para continuar el trabajo y subir al escenario juntas en la gala anual. Una edición que queda grabada en mí. El trabajo en equipo, la bondad, la pasión compartida, este bebé que se convirtió en una mascota para las chicas ya que ellas habían compartido todo el embarazo conmigo y estaban encantadas de descubrirlo.
Bailar frente a mi bebita en el escenario, con la misma música que ella había escuchado y bailado dentro de mí, sigue siendo un recuerdo inolvidable.

La llegada del bebé, ¿la llevo a hacer concesiones en el campo de la danza del vientre?

Esto me obligo a parar la escena y los viajes, cancelando así los contratos internacionales que se habían firmado desde hacía mucho tiempo. Pero los patrocinadores fueron geniales y comprensivos.
El sentido de las prioridades se vuelve más claro y estamos menos contaminados por las tonterías de nuestra profesión.
Trabajar a su cuenta en Francia te hace consciente de la pérdida de ingresos que representa un embarazo. Debemos organizarnos muy bien durante este periodo. Ser independiente tiene ventajas y desventajas que también descubrimos en ese momento.

Por el contrario, ¿dio este evento lugar a nuevas oportunidades, ya sea desde un punto de vista profesional (sentido artístico desarrollado de este nuevo papel como madre…) y personal (intercambios con el bebé alrededor de la danza del vientre…)?

Es cierto que las hormonas y/o esta sensación de metamorfosis en un ser que nunca volverá a ser el mismo te da una sensibilidad única. La mujer muta en una nueva persona. Nos descubrimos de manera diferente. No es solo el cuerpo físico que sufre una transformación. Esta transformación gradual física y psicológica lleva a descubrirte de manera diferente: ya no somos las mismas y no nos convertimos en otra persona… Tengo el recuerdo de un sentimiento a flor de piel de algunas creaciones, con cierta música. El sentido artístico realmente se desarrolla porque estamos atravesando una aventura interior muy fuerte. Las facetas durmientes en nuestro interior se nos revelan. Nuestro ser femenino evoluciona, nos convertimos en madres y por lo tanto responsables de una vida para siempre.

El intercambio como madre no es evidente al comienzo con un bebé recién nacido. Se construye también día a día. A veces, nos decimos a nosotras mismas: ¿Dónde está el intercambio con un recién nacido que pasa su tiempo durmiendo, tomando el pecho y ensuciando pañales? No sé para las otras mamás artistas pero la verdadera convivencia con el bebé se establece cuando uno menos se lo espera. Uno de los recuerdos más memorables justo después del parto fue ver a mi bebé de algunas semanas despertarse, sonreír y patalear de alegría cuando ponía “Play” una pieza musical que trabajaba cuando estaba embarazada y que me encantó durante todo el embarazo. ¡Sentí que ella la había reconocido y deseaba decírmelo! Sus ojos estaban llenos de alegría. ¡guau! ¡me encanta este recuerdo!

Otra forma que no sospechaba, era que el cuerpo médico (parteras, pediatras, ginecólogos) me solicitaran para desarrollar cursos para mujeres embarazadas y establecer ejercicios para preparación al parto en los centros hospitalarios.

¿Puede usted contarnos sobre su recorrido como bailarina y profesora de danza del vientre?

Tomé mi primera clase de baile en Londres, vivía en Inglaterra en donde hice todos mis estudios universitarios. Cuando regresé a Paris, comencé con Gemma y luego con Mayodi.
Este último es el que me empujo verdaderamente a trabajar en mi baile, a convertirme en bailarina. Me hizo unirme a su ballet profesional y desde luego me impulsó al escenario. Después de unos años, quise profundizar en mi educación yendo a aprender con otros maestros.
Mi sed de aprender, ir más allá en mis conocimientos y tener mi propio universo me empujaron a viajar y a vivir encuentros clave.
En Egipto con una multitud de cursos privados, en Nueva York con los intensivos del Señor Yousry Sharif (un maestro que he seguido durante 10 años) y luego todos los cursos de capacitación que fueron organizados en Francia o en los países limítrofes. Me dediqué al 100%. Todavía no era la moda de los festivales como hoy, las bailarinas pasaban mucho tiempo en cursos de capacitación, horas en el estudio y durante varios días.
Los intercambios fueron enriquecedores, el tiempo más largo para poder realmente ingresar en el universo técnico y artístico de un solo profesor. También quise trabajar en lo que me faltaba: el trabajo corporal, el yoga, la barra al suelo y el Pilates, fueron una revelación para la postura, la alineación, la respiración, la fluidez del movimiento, el culturismo interno. Fue Djamila Henni Chebra quien hizo darme cuenta de la importancia de este trabajo complementario. Además, aquí es donde el trabajo personal juega un rol esencial. Pasar horas entrenándose para renovar su técnica, construir su universo paso a paso, su repertorio musical… Entonces un día este trabajo se hace conocido y reconocido sin darse cuenta realmente, atravesar fronteras y uno se dice, “pienso que no me equivoqué de profesión.”

En cuanto a la enseñanza de la danza del vientre, no era algo que me atrajera. Para mí enseñar, era esperar hasta que fuera vieja, una carrera detrás de mí para poder ofrecerla a mis alumnas. Fue la bailarina Shéhrazad Bouteldja quien me impulsó allí. Ella me aconsejó aceptar un puesto de profesora vacante que me permitiría financiar mi formación y también crecer. Ella tenía razón. Tuve una revelación. ¡Qué placer compartir su pasión! Asimismo, me permitió progresar porque cuando enseñamos, nos forzamos a renovar también nuestro baile para enseñarlo de la mejor manera y nos vemos obligadas a buscar constantemente cosas nuevas. Mis alumnas me hicieron crecer y me prepararon para enseñar mi universo en el extranjero. Cuando se nos invita a giras provinciales o al extranjero, nuestro trabajo debe ser experimentado.

Para los patrocinadores internacionales, representamos inversiones financieras importantes, debemos ser impecables, profesionales, estar a la altura ya que sus expectativas son grandes. Sobre todo, porque al otro extremo del mundo, como por ejemplo en Japón, las bailarinas son muy exigentes y cuidadosas con el más mínimo detalle.

Para usted, ¿Qué es lo que una bailarina de danza del vientre debe tener para destacarse de las demás?

Un universo. Ser apasionada. El dominio, la riqueza técnica, la presencia escénica, por supuesto son esenciales para poder actuar en el escenario, sin embargo, lo que me importa es llegar a transmitir mis emociones. De una presentación nace una emoción en el público, se crea un intercambio y esto hace la diferencia. Cuanto más intensas son las emociones, más recibe el público, más crece el espectáculo y marca al espectador.

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¿Cómo maneja su miedo escénico durante sus presentaciones de danza del vientre?

Al comienzo de mi carrera y a menudo me aislaba para concentrarme en mí misma y recordar por qué bailo. A lo largo de los años, el miedo sigue presente pero los ejercicios de respiración me ayudan enormemente. Preparamos nuestro cuerpo, lo calentamos y luego se ubica lo mental. Si detrás de la cortina comienzo a dudar, trato de decirme a mí misma que el público está allí para pasar un buen rato y que es mi rol ofrecérselo. Así que me concentro para ser lo más honesta y sincera posible. Me digo a mí misma, “Aquí haré todo lo mejor para hacer vivir tantas emociones que este arte me da”. Se trata de compartir: no guardar nada para sí misma y una vez que estés bajo los proyectores, desnudarte sin barreras y sin máscara.

Durante sus cursos de danza del vientre, ¿Qué le gusta ponerse y qué aconseja a nuestras clientas?

Me gusta estar bastante sobria y ver cuerpos sencillos. Así puedo corregir los movimientos y ver los mecanismos de este. Los materiales naturales en algodón son para mí los más adaptados. Unos leggings, un top, y por supuesto resaltar las caderas con un cinturón de danza del vientre delgado con estrás o un cinturón de danza del vientre clásico en tela de color. Hoy en día hay mucha ropa para practicar la danza del vientre en línea, a través de sitios web especializados y existen prendas muy lindas, ligeras y con buenos cortes. Las alumnas realmente pueden darse gusto en estos días y los profesores también.

Fotografías : De Margaux Rodrigues, Laurent Qy, Joudi M Joudi, Eddy Lamazzi

Publicado en: Bailarinas orientales

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