Samara, la danza del vientre como fuente de felicidad

Gracias a Samara, bailarina profesional de danza del vientre y profesora, por responder a nuestra entrevista con entusiasmo, sinceridad y profesionalismo.

¿Cómo conoció la danza oriental?

¡Fue pura casualidad! Una recomendación de una amiga ¡sin pensarlo! Nunca antes había visto la danza del vientre.
Después de haberme formado como gimnasta desde niña, descubrí a los 16 años, durante mi primera clase de danza del vientre una forma totalmente diferente de iniciar el movimiento: un lado muy natural, más bien crudo, en la mímica pero a la vez fluido, alternando suavidad y dinamismo. También me enamoré literalmente de los gestos incomparablemente bellos de los brazos y las manos, las increíbles vibraciones, los pasos saltarines y otros movimientos lánguidos. En resumen, para mí la danza del vientre representa una gran diversidad combinada con una cierta singularidad.
Con el paso de los años, sentí el deseo de profundizar aún más en mi pasión.
Fue entonces cuando empecé a viajar para asistir a cursos de danza oriental, luego se creó la asociación Zaïna.
El objetivo principal de esta asociación era invitar a los profesores de danza del vientre a continuar nuestra formación en este campo, y al mismo tiempo compartir los beneficios con las mujeres de Lille y otras bailarinas de danza oriental del norte de Francia. También fue una oportunidad para promover esta disciplina entre el público local, a través de la organización de demostraciones de danza oriental en el escenario y cenas con espectáculos.
A esto le siguió la apertura muy progresiva de clases de danza oriental, cuando el deseo de transmitir y compartir se hizo patente.
Entre los momentos más destacados de mi carrera en la danza del vientre, me gustaría mencionar:
- La formación en folclor egipcio estilo Mahmoud Reda que seguí con Nesma en el sur de Francia en 2014. Fue un verdadero punto de inflexión, un mundo que se abrió ante mí. Aprendí tantas cosas y volví a encontrar el rigor, la precisión y el baile en grupo de mis años en GRS (Gimnasia Rítmica Deportiva).
- Mi decisión en 2019 de dejar mi trabajo fijo para dar paso y vivir de la danza oriental a 100%. Esto fue justo antes de la llegada de la Covid-19, que lo alteró todo.. A partir de entonces, realmente tienes que estar comprometido con tu deseo, estable y decidido como artista para poder sobrevivir a semejante periodo. También hay que contar con miembros fieles y solidarios con los que estoy muy agradecida. Desde aquella decisión y a pesar de la pandemia, valoro cada día por haber tomado este camino.

Usted contribuye con la innovación en la danza del vientre ofreciendo cursos originales como los llamados «Oriental lírico» y «Glam». ¿A qué se debe esta apertura y diversificación? Es una necesidad o un deseo de originalidad y curiosidad por su parte? ¿O siente que sus alumnas buscan algo nuevo?

Esta elección está motivada principalmente por mi necesidad de renovación, porque detesto la redundancia, ya sea en la vida en general o en el arte. Necesito estimularme constantemente para no aburrirme, pero también imponerme ciertos límites que exigen flexibilidad y polivalencia. También me gusta escuchar las inspiraciones del momento, conservando el respeto de la identidad de los bailes.
Además, desde el punto de vista físico (tanto para mis alumnas como para mí), un cuerpo que siempre trabaje o baile de la misma manera no se desarrollará plenamente y será un obstáculo para explorar todo su potencial o adaptarse a diferentes estilos. De ahí la importancia de renovarse y abrir el campo de posibilidades…
En cuanto a los temas de los talleres de danza oriental que elijo, intento diferenciarme por la riqueza y la multitud de puntos a trabajar en Danza. También trato de escuchar las necesidades tácitas de las alumnas e imaginar programas de enseñanza de la danza del vientre más completos, enriquecidos por otras nociones como por ejemplo, la preparación del cuerpo, la escucha de la música y la improvisación.
Hay tanto por explorar y transmitir, ¡atrevámonos! 

Recientemente ha creado una compañía de danza del vientre profesional. ¿Qué criterios utiliza para seleccionar a sus alumnas? ¿Cuáles son sus aspiraciones y proyectos para su compañía?

Es una compañía de formación en la cual acompaño bailarinas orientales apasionadas, que quieren invertir tiempo en su danza y trabajar en proyectos colectivos. Por lo tanto, se requiere un cierto compromiso a lo largo del tiempo.
Para formar parte de la compañía, el criterio humano es esencial, pero también el gusto por el esfuerzo, una cierta técnica y curiosidad.
No se trata de una clase de danza del vientre clásica en la que se aprenden coreografías “ya hechas”. Aquí, el objetivo es crear juntas, desafiarse, con respeto por las demás y la musicalidad, variando las propuestas.
Con el tiempo, el objetivo es ofrecer espectáculos que permitan un descubrimiento elegante, completo y ecléctico de la danza del vientre, haciendo soñar al público y aportándole felicidad y alegría. Se trata también de romper las barreras, los prejuicios y los estereotipos que persisten en esta disciplina. 

También dirige sesiones de formación dedicadas para jóvenes profesoras de danza del vientre. ¿Por qué este curso? ¿Qué temas se tratan?

Es un proyecto que empecé el año pasado pero que no pude poner en práctica porque la temporada fue muy intensa. Este año, con la llegada de una ayuda para el regreso a clases y un espacio libre podré llevarlo a cabo, y ¡me hace mucha ilusión porque me interesa mucho!
La idea es acompañar personalmente a las bailarinas orientales apasionadas que deseen explorar y construir su danza y su universo con lo que son, en todas las facetas de su personalidad… Actualmente, predicamos la individualidad y al mismo tiempo seguimos las «tendencias», en las redes, así que propongo una inmersión con uno mismo a modo de introspección. Es fascinante, puede dar miedo, ¡pero es tan liberador!

Desde hace muchos años, el sector de la danza del vientre fluctúa y evoluciona constantemente (hace más de 10 años estaba en auge con el efecto «Shakira», luego en una fase de declive y estabilización, y finalmente prácticamente estancado debido al Covid-19). En su opinión, ¿Sigue siendo interesante la danza oriental? ¿Ha pasado de moda? ¿Ha resurgido de sus cenizas tras la pandemia? ¿Sigue alterándose? ¿Qué opina del tema en la actualidad?

Las danzas orientales han pasado a ocupar su lugar en el panorama de las danzas que se enseñan en Francia. Siguen siendo menos difundidas que las danzas académicas, pero aun despiertan curiosidad y entusiasmo. El efecto «Shakira» ha tenido un impacto real en la «democratización» de la danza en Francia y en el resto del mundo, por supuesto.
Desde mi experiencia como profesora de danza del vientre sobre el terreno durante estos últimos 10 años, creo que las nociones de compromiso, gusto por el esfuerzo y perseverancia han evolucionado y se han modificado con el tiempo.
En la danza del vientre hay más «rotación» como una especie de «zapeo». Cambiamos de disciplina/danza/de pasión con más rapidez y regularidad frente a fuentes de distracción y entretenimiento cada vez mayores.

De todos los estilos de la danza del vientre (Saïdi, Melaya, Fellahi, Dabke, Khalegee, Nubien, Hagallah…),¿Cuáles son sus dos favoritos y por qué?

¡Es muy difícil elegir! Sin embargo, me gusta especialmente el estilo «Saidi», que es realmente una parte integral de mi baile, donde el lado guerrero y juguetón están presentes, entre tradición y modernidad. Me encanta el aspecto crudo y terrenal, el ritmo y la atmósfera de este estilo en particular, ¡es pura felicidad!
Actualmente, me apasionan también las danzas del Golfo sobre todo la Iraquí y la Dabke, que unen y federan.

¿Cuál es su propia definición de la danza del vientre?

Para mí, la danza oriental es un puente entre las danzas escénicas y sociales.
Tiene muchas facetas a veces ambivalentes, pero todas fascinantes.
Es una forma de arte con gestos redondeados que oscilan entre movimientos fluidos y espasmódicos.
La danza del vientre crea un fuerte vínculo con el público, transmite emoción, energía, alegría, fiesta y esto a través de repertorios musicales excepcionales. Por último, para la bailarina de danza del vientre, es un verdadero medio de expresión, un cascarón, ¡un viaje hacia sí mismo!

Descubra la gracia y la tecnicidad de Samara en este video de danza oriental:

Publicado en: Bailarinas orientales

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